El Municipio
Ayuntamiento de Carrascal de Barregas
Carta de la alcaldesa
Saludo de la alcaldesa
Como alcaldesa de Carrascal de Barregas es un honor abrir esta ventana pública, desde un espacio renovado, diseñado para ser el nexo de unión entre el Ayuntamiento y cada uno de los vecinos y las vecinas de nuestro municipio. Carrascal de Barregas es un lugar donde vivir, del que disfrutar de un entorno de tranquilidad, donde estar. Un municipio que queremos que, entre todos, sea más moderno, transparente y cercano.
Nuestra prioridad es que esta web sea una herramienta útil para vuestro día a día. Aquí podréis realizar trámites a través de la Sede Electrónica, conocer la gestión municipal en el Portal de Transparencia o consultar la amplia oferta de nuestra Escuela de Música, Escuela Infantil y Deportes. Queremos una Administración ágil que responda a las necesidades de nuestra localidad, integrando a todos los vecinos, desde los núcleos más consolidados hasta nuestras urbanizaciones.
Os invito a explorar este portal, a participar en la vida municipal y a sentir orgullo de nuestro municipio. Mi compromiso, y el de todo este equipo de Gobierno, es trabajar con las puertas abiertas para que Carrascal de Barregas siga siendo un referente de calidad de vida y convivencia en Salamanca.
Un saludo,
Noelia Merino
Alcaldesa de Carrascal de Barregas
Término municipal
Carrascal de Barregas es un municipio dinámico, acogedor y en pleno crecimiento que combina lo mejor de la vida en la comarca del campo de Salamanca con la proximidad a la capital. Nuestra identidad se define por una marcada singularidad territorial: la convivencia armónica entre un pequeño núcleo de arraigada tradición rural y una red de urbanizaciones residenciales que concentran la mayor parte de nuestra vida comunitaria.
Un municipio dinámico y diverso
La riqueza de Carrascal de Barregas radica en su diversidad de territorio. El casco conserva el alma, la historia y la esencia de los orígenes del pueblo, mientras que el paulatino desarrollo residencial de las últimas décadas ha atraído a cientos de familias que aportan juventud y un gran empuje socioeconómico.
Trabajamos a diario en integrar todos los núcleos urbanos, garantizar servicios públicos de calidad en cada rincón y consolidar un sentimiento común de pertenencia.
Nuestras urbanizaciones y núcleos de población
El término municipal se compone de tres núcleos tradicionales y de diversas urbanizaciones que dotan a Carrascal de Barregas de un perfil residencial único:
Núcleos tradicionales
Barregas
Cabrasmalas
Carrascal
El núcleo originario, depositario de la historia local, las tradiciones y la arquitectura tradicional del campo salmantino.
Urbanizaciones
Peñasolana y el Mirador del Montalvo
El núcleo residencial más poblado y consolidado del municipio, equipado con amplias zonas verdes, equipamientos comunitarios y una vida vecinal muy activa.
Oasis Golf y el Villar de Zarapicos
Entorno residencial caracterizado por su tranquilidad, calidad de vida y proximidad al medio natural.
Santa Bárbara
Zona residencial tranquila de viviendas unifamiliares, integrada en un paisaje natural privilegiado.
Historia
Según algunos autores, el río del Valle de la Valmuza fue sitio de paso del caudillo musulmán Musa ben Nusayr, tras su encuentro con Tariq, a principios del siglo VIII. Desde aquí siguió hacia el norte y, tras conquistar Astorga y llegar hasta Lugo, regresó al sur por esta misma zona.
En 1162 se libró la batalla del Arroyo de la Valmuza, entre los nobles del alfoz salmantino y el rey Fernando II. Éste, para reforzar el flanco oeste del reino, había creado los concejos de Ledesma y de Ciudad Rodrigo, segregados del alfoz salmantino, concediéndoles fueros propios. Por este motivo, los salmantinos, sintiendo vulnerados sus derechos, se enfrentaron (con el apoyo de los castellanos abulenses) contra los leoneses y zamoranos a las órdenes del rey, con la victoria de estos últimos.
La Guerra de Independencia también tuvo como escenario el Arroyo de la Valmuza, pues en junio de 1812 las tropas de Wellington se enfrentaban aquí a las tropas francesas obligándolas a retirarse.
La tuberculosis ha sido un grave problema sanitario que ha afectado principalmente a las clases sociales menesterosas, más predispuestas al contagio debido a vivir en lugares insalubres y a tener disminuidas sus defensas naturales a causa de la escasa alimentación. La penuria de la postguerra española convirtió a la tisis en una enfermedad no por habitual menos temida.
Ese miedo al contagio hizo del tuberculoso un enfermo al que la sociedad rehuía y segregaba. Buena prueba de ello fue el Sanatorio Antituberculoso de Los Montalvos, en funcionamiento desde 1948. El sanatorio estaba apartado de cualquier núcleo urbano y los enfermos contaban con granja, huertas y panadería para así impedir todo contacto con el exterior.
El número de tuberculosos fallecidos en los primeros años fue muy elevado y el traslado al cementerio de Salamanca provocó en la población el miedo a la difusión de la enfermedad por la ciudad; tanto que, a principios de 1950, se prohibió enterrar a los fallecidos procedentes del sanatorio. El cementerio de Carrascal de Barregas estaba aún más lejos que el de Salamanca, por lo que el Patronato Nacional Antituberculoso llegó a un acuerdo con el Ayuntamiento de Carrascal: el Ayuntamiento compró a Vidal Martín Sánchez una parcela de unos 4000 metros cuadrados en el paraje de Las Encinas, junto al camino de La Golpejera, y la cedió al Patronato para construir el cementerio. Aunque los acuerdos definitivos tardaron en producirse, la primera inhumación se realizó el 23 de marzo de 1950.
Cuando el 2 de abril de 1985 se produjo el último enterramiento, sumaron un total de 1071 cadáveres. Hasta principios de la década de los setenta el 80% de los fallecidos en el sanatorio eran enterrados en el cementerio, pero desde entonces el número fue disminuyendo progresivamente. El 14 de octubre de 1999 se autorizó la clausura y cierre definitivo del cementerio.
Para las primeras inhumaciones existió un carro fúnebre con tiro de varas para una caballería (más tarde sustituida por un asno) que bajaba desde el sanatorio, en cuya capilla el párroco de Doñinos había oficiado el funeral.
El edificio que aún podemos observar es propiedad del Ayuntamiento de Carrascal de Barregas y en su fachada exhibe el símbolo de la función que cumplía: la cruz de Lorena. Esta cruz es la de Godofredo de Bouillon, asociada a las cruzadas y, por este motivo, adoptada en 1902 como símbolo de la cruzada internacional contra la tuberculosis.
El Puente de la Valmuza
El arroyo de la Valmuza quedó ligado a la historia de la provincia de Salamanca en diversos momentos. De su pasado romano se conservan los espléndidos testimonios de las villas tardorromanas de San Julián de la Valmuza, con sus interesantes mosaicos, datados en el siglo III de nuestra era. Esta mansión probablemente está relacionada con una vía que pasa por Calzadilla de la Valmuza, donde se encuentra nuestro puente, en un estratégico lugar entre las vías de La Plata y la de Portugal.







